El eclipse previo a la batalla de Gaugamela

20 de septiembre del 331 antes de nuestra era…la Luna llena brilla sobre las llanuras de Mesopotamia, la actual Irak, como si quisiera observar lo que allí estaba a punto de suceder. Pero repentinamente, ante los supersticiosos y asustados ojos de decenas de miles de soldados su resplandor se fue apagando, aparentemente devorada por la oscuridad. Una señal de los dioses? Un mal presagio para los que poco después tenían por delante la misión de derrotar a un ejercito mucho mayor que el suyo? Acaso este evento indicaba la inminente derrota pese a la genialidad y carisma del joven general que los dirigía?

Aquellos hombres llegaban desde la Grecia continental, el joven general que los dirigia pasaría a la historia como Alejandro Magno y el épico enfrentamiento se conocería como la batalla de Gaugamela…allí, cerca de la actual Mosul, la historia del mundo occidental cambiaría para siempre. Y los astros parecieron no querer perderse ese momento culminante.

Era el final de un camino iniciado 2 años antes, cuando Alejandro, con un ejército de unos 40.000 hombres, desembarcó en Asia menor, y que victoria tras victoria le había llevado hasta el corazón mismo de un imperio Persa que bien podría considerarse un Imperio mundial, pues sus fronteras se extendían desde el Egeo y el Mediterráneo Oriental hasta la India. Comparado con este inmenso estado multinacional Macedonia, que había pasado de ser una tierra atrasada y dividida a potencia militar hegemónica del mundo Heleno hacía pocos años de la mano de Filipo, padre de Alejandro, parecía una pequeña amenaza sin importancia, un mosquito que atacaba a un elefante, nada que la fuerza militar o el oro no pudieran desactivar. Y por ello no dieron inicialmente mucha importancia a la invasión.

No entendieron hasta mucho después la determinación ni el genio que impulsaba a ese joven que los comandaba. Un error que pagarían caro.

Así, el 1 de Ocubre de 331 antes de nuestra era, en las llanuras de Mesopotamia, Dario, que ya había sido derrotado en Issos, reunió todas las tropas que podía movilizar para detener de una vez para siempre a ese «joven arrogante»…lejos estaba el imperio de la capacidad que tenia durante las etapas de máximo esplendor bajo el reinado de Darío y Jerjes, pero aun era lo suficientemente sólido para resultar un enemigo temible, en especial tras haber logrado reunificarse tras décadas de división y caos. Y que, inesperadamente, tuvo una ayuda «celestial»: Un eclipse de Luna.

En una era de mitos y dioses, de presagios y señales, todo acontecimiento escondía un significado, un mensaje de los dioses que se debía interpretar…y, evidentemente, un fenómeno astronómico de tal magnitud no podría ser otra cosa que una advertencia de lo que estaba por ocurrir. Y para los soldados helenos eso fue interpretado como un mal presagio, llenando de temor a unas tropas que tenían ante si un enfrentamiento que se preveía terrible y de desenlace incierto. El efecto en la moral sin duda debió de ser notable.

Pero Alejandro no ha pasado a la historia como el mayor estratega y general de todos los tiempos por dejarse llevar por las dudas y los miedos, sino por ser alguien cuya determinación rozaba lo sobrenatural, y estaba claro que no dejaría que los caprichosos cielos le privaran de la victoria…hábilmente y con sangre fría el que fue discípulo de Aristóteles, junto con la ayuda de los adivinos que acompañaban al ejercito, en especial Aristandro, consiguió dar una interpretación completamente opuesta, señalando que lejos de ser un mal presagio era una señal de su inminente victoria, y sus soldados afrontaron la batalla con una fe que el eclipse podría haber destruido pero que acabó por hacerla aun más fuerte.

eclipse
Simulación informática que nos permite asistir al eclipse de Luna del 20 de Octubre de 331 antes de nuestra era, que precedió al enfrentamiento entre Persas y Griegos (Los macedonios se consideraban como tales). Gracias a este evento astronómico se puede datar con exactitud este acontecimiento históricos.

El resto ya es historia…Alejandro, a pesar de la gran desventaja numérica, de luchar en un terreno especialmente propicio para los Persas, pues su mayor arma era la caballería, y de que hubo momentos críticos que podrían haber cambiado todo, logró, con su genio táctico, su carisma, la valentía que mostraba encabezando personalmente los ataques dando ejemplo a los demás y la profesionalidad y dureza del ejercito que heredó de su padre, ganó la batalla. El destino del mundo cambió ese día por la determinación de un general y rey de apenas 25 años al que nada ni nadie, ni en la tierra ni en el firmamento, pudo detener.

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