Alejandro, Jesús y el 33

A lo largo de la historia de la Humanidad el número 33 se ha constituido en un verdadero enigma. Para muchos corresponde a un número mágico que ha aparecido en algunos de los acontecimientos más importantes de la historia, desde tiempos antiguos hasta la época contemporánea.

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Según la numerología, el 33 –junto a los números 11 y 22- es un número maestro, cargado de equilibrio, espiritualidad y del amor en su más pura expresión, mediante la entrega, sacrificio y compasión. Los mayas habrían descubierto la naturaleza matemática de Dios en las frecuencias de los números 13 y 20 que, sumados, dan 33 (el 13 representado como un círculo y el 20 como un cuadrado).

Sin embargo, si bien el 33 se relaciona con las aptitudes intelectuales y artísticas de las personas, gracias a una especie de “vibración maestra” que permite que los seres humanos tengan la capacidad de atraer hacia sí vibraciones cósmicas que inspiran a otras personas, volviéndolos líderes espirituales y grandes personajes, también se conecta con las ciencias ocultas y los fenómenos paranormales, tal como demuestran los siguientes acontecimientos y datos ocurridos a lo largo de la historia del hombre:

– El número 33 y la religión: Este número se encuentra registrado en los textos y la tradición de varias religiones del planeta. La Biblia asegura que el rey David reinó en Jerusalén durante 33 años y que Jesús tenía 33 años cuando murió en la cruz. También se afirma que el hinduismo cuenta con 33 mil dioses y que en el Islam los musulmanes creen que los habitantes del cielo existen eternamente con una edad de 33 años. Además, los mismos musulmanes disponen de 33 perlas para la oración.
Por otro lado, el área donde se juntan los ríos Tigris y Eufrates, lugar donde se encontraría la ubicación original del Edén o Paraíso, queda en la latitud 33º 30’N, donde actualmente se encuentra Irak, cuyo capital Bagdad, se encuentra en la latitud 33º 33’N. Disneylandia está ubicado a lo largo del paralelo 33.

-El número 33 y la Masonería: En el libro “El Secreto de los Illuminatis”, Elizabeth Van Buren afirma que “en la numerología espiritual, los números 11, 22 y 33 son los denominados “Números Maestros”, siendo el numero 33 el mas alto en la escala, aparte de otros detalles esotéricos. El “33” simboliza el grado alto de consciencia espiritual por parte del ser humano”.
En la Masonería el 33 significa el máximo grado masón del Rito Escocés, concebido en 1801 con la creación del Supremo Consejo Supremo en Charleston, Carolina del Sur, situado a 24 kms. al sur del paralelo 33, lugar donde también se habrían producido los primeros disparos de la Guerra Civil estadounidense. Curiosamente en el mismo paralelo 33 también se encuentra la localidad de Warm Springs, Georgia, donde se encontraba la casa del presidente de los EE.UU. Franklin D. Roosevelt, quien falleció allí en 1945 a causa de una hemorragia cerebral. Después de su muerte, Harry S. Truman, masón de grado 33, se convirtió en el Presidente de los Estados Unidos número 33.

Finalmente, algunos sostienen que la secta masónica de los Illuminati controlan en secreto la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en cuya bandera se observa un globo terráqueo dividido en 33 secciones, rodeado de ramas de olivo.

-El número 33 y el Arte: el poeta Dante Alighieri divide a las tres partes de “La Divina Comedia” (Infierno, Purgatorio y Paraíso) en 33 cantos cada una. El pintor Miguel Ángel habría comenzado a pintar la Capilla Sixtina a los 33 años, y una de las obras más conocidas del arquitecto español Antonio Gaudí es el llamado “cuadro mágico”, un cuadro donde se observa una variedad de números del 1 al 15 que sumados de cualquier manera, ya sea horizontal, vertical o diagonal, siempre dan 33. El famoso pintor estadounidense Jackson Pollock además pintó en 1949 un cuadro llamado “Number 33”.

– El número 33 y los fantasmas: Muchos aseguran que la mejor hora para hacer contacto con los espíritus o los fantasmas es a las 3 y 33 o 3 y 30 horas de la madrugada, pues a esta hora sería cuando ciertos lugares se “cargan” con más energía negativa.

El caso es que siempre me ha llamado la atención que tanto Alejandro como Jesús murieran a los 33 años, me resulta tan curioso que creo que esta «coincidencia» puede llegar a ser un ejemplo de sincretismo entre en mundo cristiano y el heleno.
Para empezar me centrare en los propios personajes, para mi históricos ambos. Sobre Alejandro Magno no hay ninguna duda de su historicidad, pero la existencia de Cristo me parece algo más complejo, pues aunque creo que hay duda de que debió de existir algún personaje, seguramente esenio, que armo bastante jaleo a inicios del siglo I, sí que veo más difícil que sean ciertos el resto de aspectos que rodean a la mítica vida del tipo en cuestión, aspectos que considero fueron elaborados a posteriori, para mitificar unos hechos bien de forma intencionada, bien de forma accidental por la deformación del relato debida a la transmisión oral.

Ya entrando en el contexto en si, la elaboración del mito de Cristo se da entre el siglo III y I d.C. en territorios del Imperio Romano, el cual ya había asimilado en su fase republicana toda la cultura griega por las distintas «oleadas helenísticas». La Roma helenizada sirvió de difusor de la cultura helena por todo el mundo conocido, pues al lugar al que llegaban los romanos, llegaban sus modos de vida, su arquitectura y su cultura en general. Una vez dicho esto, considero que es bastante probable que el peso de un personaje como Alejandro Magno influyera en cierta medida en la elaboración del mito de Cristo, pues en el mundo antiguo el sincretismo es algo extendido en todas las culturas, y esto es algo que además han sabido utilizar muy bien las distintas religiones monoteístas, apropiándome (intencionadamente o no) de distintos hechos míticos para engrandecer sus relatos (ejemplo, mito del diluvio del Poema de Gilgamesh absorbido por la tradición hebrea). Dicho esto, creo que no seria tan descabellado decir que la edad de la muerte de Cristo esta íntimamente relacionada con el hecho de que el monarca macedonio muriera a los 33. Cabe destacar que considero que los 33 años tenían una relevancia bastante importante dentro del mundo romano, basándome para ello en el supuesto llanto de Julio Cesar al compararse con Alejandro al alcanzar tal edad; que siendo cierto o no, sí que nos indica que el peso de Alejandro en el mundo romano era tal que la edad de su muerte era algo bastante recurrente (algo que sucede a día de hoy con Cristo y su crucifixión a los 33 años). Creo que la edad de la muerte de Cristo esta relacionada con la de la muerte de Alejandro Magno. Las investigaciones derriban tópicos: el primero de ellos, el de la edad del Mesías en el momento de su muerte. Históricamente no se puede mantener que Jesús muriera con 33 años. Dionisio el Exiguo, el monje y matemático que estableció en el siglo VI cuál era el año en que nació Jesús, el Anno Domini, se equivocó. Herodes el Grande murió en realidad en el año 4 a. de C., por lo que Jesús habría sido alumbrado en el año 5 o el 6 a. de C, paradójicamente. Poncio Pilato, el perfecto en Judea, ocupó este cargo desde el año 26 al 36 d. de C., lo que implica que Jesús murió con una edad entre 34 y 42 años. ¿De dónde viene, entonces, la idea de que Cristo murió a los 33? Los evangelios nunca afirman tal cosa. Lucas dice que la vida pública de Jesús empezó cuando tenía alrededor de 30 años. Juan plasma hasta tres Pascuas en las que Jesús acude a Jerusalén, lo que fundamenta la creencia popular cristiana de que fueran 33 los años que vivió. Hay que considerar hacer una investigación astronómica. Murió un viernes con luna llena en Pascua, por lo que hay que saber qué 15 de nisán , el primer mes del calendario hebreo, que es cuando se celebra la Pascua judía, reunía esas condiciones entre los años citados. El resultado es que hay dos opciones: el 7 de abril del año 30, según lo cual Cristo habría muerto con 36 años, y el 3 de abril del 33, en que Cristo tendría 39. Por lo tanto lo más seguro es que esa idea de que Jesús murió con 33 años se deba a una apropiación o episodio de sincretismo religioso que hizo el cristianismo primitivo de la figura de Alejandro para engrandecer y mitificar a Cristo.

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